La Finca Bango es un conjunto construido a finales del siglo XIX como quinta de recreo de una familia de la burguesía local.

La gran casona solariega propiedad de los García Jovellanos; Los Costales y finalmente perteneciente a la familia Bango Escacho, se albergaba dentro de un vergel clorofílico encerrado entre los gruesos muros de mampostería.

La vivienda principal que albergará ahora el velatorio con 5 salas únicas e irrepetibles, presenta un volumen sencillo de planta rectangular, con la singularidad de tener adosada una capilla que destaca por su tamaño y que ha sido reconvertida en la sala más tradicional y religiosa del velatorio.

Las fachadas del edificio principal fueron construidas con ladrillo caravista, una solución constructiva muy poco habitual, con dos grandes galerías de carpintería de madera en dos de su fachadas.

El conjunto incluía un excelente cierre de la finca con un muro de mampostería y portón de acceso metálico, dentro del cual se desarrolla un amplio jardín en el que destaca la Torre-cenador con influencias de estilo ecléctico.

La torre cenador, antigua casa de los Guardeses, será la cafetería del Jardín de Noega, una atalaya con vistas al Jardín que servirá de lugar de encuentro y acogida de personas que se encuentran en los tanatorios, donde se desplazan a despedir a su ser querido o acompañar a las familias que sufren la pérdida, a veces tras muchos años sin verse.

La vivienda y sus edificaciones anexas, constituyen unos de los mejores ejemplos de viviendas de segunda residencia de la burguesía en el extrarradio de Gijón.

El grupo impulsor del proyecto ha realizado un gran esfuerzo inversor, para rehabilitar y recuperar los elementos decorativos y constructivos originales. Elementos, detalles y símbolos significativos conservados en los interiores y en todo el conjunto de esta maravillosa Finca.